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viernes, 21 de septiembre de 2012

La voz del Pueblo

La voz del Pueblo, en una Democracia, es incontestable. Es voluntad que se expresa en cualquier momento y no en fechas determinadas. Normalmente la vida parlamentaria transcurre sin medidas que tengan una incidencia fundamental, sin que la relevancia de los asuntos tratados afecte gravemente o de forma permanente a los ciudadanos. Una parte es representada de forma mayoritaria por los votos que se otorgaron a un determinado Programa de acciones de legislativas y/o ejecutivas que fue explicado suficientemente durante los 15 días de la Campaña Electoral. Lo que los ciudadanos eligen es un Programa, otorgan el sí a un conjunto de medidas y, por ende, al equipo humano que lo preparó. Y ese equipo humano debe haberse documentado lo suficiente como para poder enunciarlo con suficiente seguridad en su viabilidad. Es su responsabilidad y su deber presentar un Programa realizable; para eso les pagamos los sueldos que les pagamos.

Los que hoy detentan esa responsabilidad otorgada por el Pueblo hicieron una campaña electoral en la que conociendo, tan perfectamente como conocían, la situación de la Economía afirmaron con total rotundidad que su Programa era lo opuesto a lo que estaban haciendo. Escuchémosles antes de continuar con la lectura:



Bien; esto dijeron. Lo repitieron hasta la saciedad aún sabiendo que nos estaban mintiendo. ¿Por qué digo esto? ¿qué pruebas puedo tener de ello? La lógica me da las pruebas que necesito. Desde el mismo momento en el que se sentaron en la poltrona empezaron a Legislar a golpe de Decreto-Ley de Medidas Urgentes con medidas totalmente opuestas a lo prometido en su fraudulenta campaña. Los decretos salían viernes a viernes como de una máquina de embutir salchichas. Es imposible que hayan pensado todo eso en unos días; era su programa real, el que escondieron porque de haber salido a la luz no habrían sido elegidos.

Nos mintieron. Sabían que nos estaban mintiendo y, aún así, continuaron, y continúan, mintiéndonos sin el menor sonrojo. De la misma forma que escondieron, y negaron, el rescate de la Banca niegan ahora el Rescate del País. Y nosotros continuamos perdiendo Derechos mientras nadie toca a las grandes fortunas a los ricos que cada vez se hacen más ricos invirtiendo en la Deuda Española en lugar de emplear el dinero de sus exenciones fiscales, que es muchísimo, para crear nuevos puestos de trabajo, que es lo que defienden los ministros del ramo. Y se ríen en el Congreso, y se continúan riendo en las ruedas de prensa. Mientras nos machacan registrando nuestros bolsillos para quitarnos hasta la calderilla, se ríen a mandíbula batiente. Nos insultan y se ríen de nosotros.

Y no. Ya basta. Hemos de unirnos todos y decir ¡NO!

El próximo martes día 25, en el que se conmemora la creación de la Junta Central de Resistencia contra los franceses, hemos de estar todos en las calles de España, no solo alrededor del Congreso, diciendo ¡NO! y exigiendo la disolución inmediata de las Cámaras y la Convocatoria de Elecciones Generales. Y la Ley dice que tienen que hacernos caso, acatar nuestra Orden Soberana y convocarlas.

Esto es una Democracia. En este sistema la voz del Pueblo es incontestable. Debemos saber esto para estar seguros y permanecer firmes. Ellos no son los Amos, son los Portavoces de la Ciudadanía. No tienen mayor poder que el que les otorguemos y tiene que quedar claro delante del Mundo que se lo hemos retirado. Intentarán amedrentarnos para que desistamos, pero hemos de tener la suficiente serenidad y no caer en sus provocaciones. 

Para impedir que hablemos, que les demos la Orden tajante de disolver las Cámaras y convocar Elecciones y que esta se escuche en el mundo entero, han armado un ejército. Esperemos que esos 1.350 efectivos no olviden que también son Pueblo, que son Funcionarios que no van a cobrar la Paga de Navidad, que les han rebajado el Sueldo, que les han reducido los Moscosos, que les van a retrasar la edad de Jubilación, que les aumentan la Jornada laboral y que también les van a quitar la Productividad como al resto de sus compañeros Funcionarios. Y, también, esperemos nosotros no olvidarlo.

Es nuestro país, no el suyo. el país lo gobernamos nosotros a través de los programas de los partidos que nos representan. No es suyo y no pueden hacer lo que quieran con él. Cuando nos demos cuenta de esto, cuando nos consigamos unir alrededor de esta idea tan sencilla, habremos comenzado a cambiar. La razón es nuestra; ellos tienen la fuerza. Pero la fuerza sola no basta; hay que tener razón. Y no la tienen puesto que han llegado ahí a base de triquiñuelas, falsedades, engaños, trucos y mentiras. Han robado a manos llenas y continúan robándonos hasta el aire. 

Unámonos todos con firmeza y digamos ¡Basta! El 25 de Septiembre de 1808 lo hicimos y ganamos. El 14 de Abril de 1931 volvimos a hacerlo y ganamos. En 1936 nos dividieron y perdimos. Hagámoslo ahora, de nuevo, como Pueblo harto de ser sangrado. Que no lo hicimos en el 75...

Y así nos va.




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