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sábado, 14 de julio de 2012

Estamos equivocados

Estamos equivocados; este no es el camino correcto.

Entiendo perfectamente que el nivel de impotencia y rabia que sentimos todos ante los desmanes y la brutalidad del Gobierno nos haga salir a la calle a ponernos a gritar e insultarles. 
Lo entiendo porque a mí también me ocurre y es muy difícil de contener. Cada vez me resulta más duro reprimir  las ganas de salir y liarme a ladrillazos con todo en una suerte de campaña bélica que saque de mí esta rabia y este odio profundo hacia todo aquello que significa el nazismo. Porque son nazis los que tenemos enfrente; y no nos damos cuenta. 
No es un  insulto, no es un adjetivo soltado a la ligera; es una realidad vista a través de años de estudio y meses de reflexión. Muchos meses. Nos lo dijo Cristo hace 2000 años: "Por sus obras los conoceréis" Por sus obras conoceréis a los hombres, no por lo que os cuenten sus bocas.

Y hemos de hacer esto que debemos hacer con una reflexión profunda para que sea incontestable. Y nos van a apoyar si decidimos hacerlo. Mucho más de lo que podemos imaginar.

La manifestación más impresionante que ha habido en este país fue el entierro de los compañeros del bufete de Atocha tras la masacre de 1977. Marchamos todos en completo silencio; millones de personas constituimos la comitiva que abrazó los cuerpos de los compañeros asesinados hasta el cementerio de San Isidro. No insultamos a la policía, no gritamos contra el gobierno o el fascismo; tan solo se escuchaban los aplausos de todos y, en el silencio, el roce del calzado contra el asfalto.

El silencio. Ese silencio denso que sale a través de la mirada y el gesto seco, ese silencio convencido de su propia naturaleza y su fuerza, ese silencio unido, ese silencio en el que se puede escuchar la respiración del gran pulmón del Pueblo, que somos todos. Nuestro silencio aterrador de mayoría silenciosa, que no silente. Debemos llenar las calles de silencio para que nos teman de verdad, para que se caguen en los pantalones y las bragas de una vez al contemplar nuestras fieras, amenazantes, poderosas miradas mientras se escucha, en medio de nuestro silencio, como están cantando, como en El gran dictador, "Arios, arios, seres superiores son los arios; qué bien marcan el compás".

No hemos de darles ocasión de agredirnos. Debemos permanecer en pie, en las plazas, en las calles, quietos, la cabeza alta y en silencio, cada vez más; cubriendo despacio todos los rincones de España, esta España que consideran de su propiedad y de la que tanto se llenan la boca. Hemos de salir en todos los pueblos a la misma hora y en silencio un día, y otro, y otro y otro.... Sin marchas, o marchando por las calles; en total silencio. Deteniéndonos y dando testimonio incontestable de que este país es nuestro, no suyo, en silencio. Con la fuerza de la razón, sin movernos. Simplemente estando.

Es así como conseguiremos pararles, como conseguiremos que los policías se unan a nosotros, sin darles ocasión de golpearnos. Que solo puedan avanzar hacia nosotros. Y si avanzan, retrocedemos en silencio. Y cuando se detengan nos detenemos. Cuando vuelvan a avanzar retrocedemos de nuevo, en silencio, sin darles la espalda, mirándoles a los ojos y estando. Hasta que consigamos que se les acaben las calles de las ciudades y los pueblos y estas queden desiertas. Entonces, en medio de ese fragoroso silencio, el mundo alzará la voz y podrán escucharla; la alarma correrá por todas partes como la pólvora de sus fusiles. Y se alzarán más hombres y mujeres en toda Europa, en silencio, y nos apoyarán con silente firmeza.

En silencio y unidos. A la vez. Juntos por la paz y la justicia social. Por nuestros derechos.

¡Que comience un silencio sepulcral que les atruene y les hunda en el infierno para siempre, en silencio!

Y que, en ese silencio, suene el Requiem de Mozart. En toda España a la vez; en nuestro silencio. Y que después resuene el Himno a la alegría, de Beethoven en el silencio de los hombres justos. Nuestro silencio.

7 comentarios:

  1. Como siempre no puedo estar más de acuerdo contigo.

    Y a pesar de la impotencia y la rabia, por supuesto me sumo a ese silencio.

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  2. En mi blog: www.odiaconmigo.blogspot.com, propongo lo mismo. Las mentiras flagrantes a las que hemos sido sometidos debe tener una respuesta ciudadana. No somos tontos, ni sordos, ni ciegos. Rajoy es un simple lacayo del poder teutón. Sin conocimientos, sin dignidad, ni sentido común. Un plesbiscito y a buscar dirigentes honestos que nos representen. No éste incompetente y su banda de palmeros sonrientes. Una vergüenza. Saludos desde Barcelona

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    1. Amigo Weissmann, gracias por tu comentario. Personalmente difiero en lo de echar la culpa a los alemanes de estos desmanes que nos ocurren. Una parte, desde luego, es la presión que ejercen sobre el sur de Europa y el aprovechamiento que están haciendo de la crisis, que es totalmente inhumano ya. Pero de lo que está haciendo el Gobierno de España tiene la culpa, únicamente, el Gobierno de España. Están haciendo lo que pensaron que harían al llegar al poder; ni más ni menos. Se aprovechan de la situación para quedarse con los sectores más importantes de nuestro país y, aún sin estar en el poder, continuar especulando y controlándolo a través de la economía. No están las razones en la crisis; están el la estrategia que Aznar lanzó en 1998 y que nos ha traído hasta aquí. Si de alguien es títere Rajoy, que lo es, es de Aznar, que es el que realmente gobierna España.

      Un saludo y bienvenido.

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  3. Si las manifestaciones pacificas no son masivas no valen para nada. Y aquí cada uno va a lo suyo. Bonito pero no ocurrirá. La gente está mucho más dividida de lo que la efímera unión de damnificados por los recortes hace suponer.

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    1. Pues, amigo anónimo, empieza a unirte tú e intenta convencer a dos, simplemente dos, para que se unan contigo. El camino no es verlo imposible, el camino, a mi entender, radica en pensar que si voy habrá uno más, y si convenzo a dos seremos tres más. Y que esos dos más intenten convencer a dos más cada uno y así sucesivamente.

      Más allá de las siglas, más allá de quien convoque. Por que no se trata de partidos o sindicatos. Estos tienen estructura suficiente como para convocar. Utilicemos esa estructura para que todos se vayan uniendo. No dividamos, emitamos opiniones que ayuden a conseguir la unidad. Nos jugamos mucho; no podemos estar a hora jugando a las "politiquitas", que son como las cocinitas pero en plan trincón..

      Un saludo cordial y adelante.

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  4. Respuestas
    1. Bienvenido, Alvaro.

      jejeje... Ya somos uno más... ¡A por ellos oeee...!

      Qué mañana más bonita. Gracias.

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