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sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Repetimos la historia?


Parece mentira; pero es verdad. Como de costumbre, la izquierda española, los de izquierdas, ya estamos afilando las zapatillas y empanando los filetes para la excursión del domingo 20 de Noviembre. Y la derecha ya hace cola ante los confesionarios para poder comulgar rápidamente e iir a votar; eso sí, de cuatro en fondo. Es la vieja paradoja: La derecha jamás gana, es la izquierda la que pierde... Y hoy, como decía la persona que lleva 30 años abriendo la Casa del Pueblo de San Juan del Puerto, "los ratones están contentos porque no saben que van a votar al gato". Un gato haragán, un gato cínico, un gato que se enmascara y se soporta, mentira incluso ante sí mismo y el espejo, tiñéndose el pelo para parecer más joven. No hay peor horror, locura peor, que lña de no aceptar de plano la realidad que uno tiene ante los ojos: la de ser un simple hombre de paja al servicio de intereses muy obscuros.
Pero, ¿a quién representa este gato?
Vivimos una época en la que Dios ha sido sustituído por el dinero y el humanismo está perdiendo terreno a toda velocidad frente a la tecnocultura, una época en la que no es posible existir fuera de la masa, representada por las redes sociales; el fascismo no necesita ninguna ideología para ejercer su férreo poder, camuflado ahora de "inocente" economía de mercado. Lo advertía Tomas Jefferson:
"Las entidades financieras son más peligrosas para nuestras libertades que un ejército dispuesto para el combate."
"El sistema de la banca nosotros lo hemos reprobado por igual. Yo lo contemplo como un borrón en todas nuestras constituciones, que, si no se protegen, terminará en su destrucción, ya que ya están siendo golpeadas por los jugadores corruptos, y está arrasando en su progreso, la fortuna y la moral de nuestros ciudadanos."
Cuando esto decía, a principio del siglo XIX, faltaban por desatarse los dos grandes conflictos que asolaron el mundo. Con el asentamiento de la sociedad industrial a principios del siglo pasado, la revolución rusa y los grandes movimientos que comenzaron a impulsar los cambios sociales con la exigencia de derechos por parte de los trabajadores, tanto en Estados Unidos como en Europa, ya con el patrón dolar aupado a la categoría de principal referente económico en el mundo tras la guerra de 1914, los mercados dieron el primer gran susto al mundo y estalló la Crisis de 1929; el gran Crack de la economía mundial. Exactamente el mismo modelo que ahora. Se hunde la
Bolsa de Nueva York y arrastra a las bolsas de Europa. Sería demasiaddo complejo enunciar aquí todas las causas de tamaño desplome que arruinó a todo un país y la economía de casi todos los países del llamado Occidente, pero entre ellas y en primer plano se hallaba el endeeudamiento en Europa, por un lado, y los créditos tóxicos por otro.
En Europa tuvo distintas consecuencias; la más inmediata fue la quiebra del principal banco austriaco, Credit Amsteld, que, a su vez, hundió a los principales bancos austriacos y alemanes. Fue el fin de la República de Weimar. En España, aún no muy introducida en el sistema económico internacional los efectos fueron la precipitación del final de la Dictadura de Primo de Rivera por un lado y, lo que nos es muchísimo más importante, la creación de grandes dificultades económicas para la II República. Y se alzaron de inmediato las voces de al CEDA para denunciar el despilfarro que suponían las medidas de protección social, la destrucción de España, etec...
Vamos a Alemania. El paro era insoportable; bajó el consumo porque no había capital circulante ni trabajo. No existía la inversión y todo eran recortes. La oligarquía alemana dejó de invertir y dejó que todo el sistema productivo se viniese abajo. Y llegó un tal Adolf Hitler que, con los oligarcas del brazo, o del brazo de los oligarcas, comenzó a asegurar que él tenía la llave de la puerta de salida. Tanta era la penuria, tan elevado el número de desempleados y con tanto aplomo hablaba, que acabaron creyéndole, a él y a los que le acompañaban; entre ellos un tal Joseph Goebels, que estudiaba la mejor forma de implantar su discurso para que calara hondo en las masas. Un discurso atroz, destructivo, violiento en el que acusaba a los demás de hacer exactamente lo que ellos iban a hacer o hacían. El Partido del Trabajo se llamaron. Alemania era, entonces, una República. Y consiguieron que les votasen, consiguieron salir elegidos y consiguieron que von Hindenburg nombrase a Hitler Canciller. Y... ya sabemos lo que ocurrió.
Todo había comenzado con actores que hoy en día llevan tres años llenando las primeras páginas de los periódicos. ¿Os habéis fijado en que raro es el día de los tres últimos años en el que no ha habido en portada una noticia sobre ellos? La deuda, los Mercados, la Bolsa... Son los mismos protagonistas de entonces. Y las consecuencias las mismas. Paro y más paro, bajada del consumo, pérdida de poder adquisitivo, aumento de la pobreza... Y aumento de la riqueza. Entonces, como se desató una guerra a nivel mundial, los que estaban inmersos en el negocio del acero o en la industria armamentística, aunque fuesen fabricantes de tirachinas de repetición, se hicieron de oro. Nombres como Hugo Boss ganaron su capital diseñando los "gloriosos" uniformes de la Wehrmacht; o los Thyssen, cuyo poder se hace patente en la caricatura de la revista norteamericana Record que precede a este texto, en la que se muestra a un débil Hitler en las rodillas de su Ministro de Economía, quien a su vez está en las del Barón Tyssen, el padre del "dulce" Heini. La fecha es 6 de Agosto de 1934. Son algunos ejemplillos... Ya buscaré más. Pero es una pequeña demostración de algo en lo que, aun siendo tan obvio, no somos capaces de caer aunque nos lo muestren tan a las claras como ahora: En las guerras, los ricos se hacen muchísimo más ricos y los pobres muchísimo más pobres. Y los ricos no sólo se hacen ricos económicamente, adquieren también muchísimo más poder y esto por una sola razón: son los únicos que, al acabar las guerras tienen. Tienen lo que tenían más lo que han robado. Todos sin excepción.
Ahora, en la cercanía de elecciones, estamos en el mismo caso que en Alemania. No somos aún Europa. La derecha española no es la misma que la europea. El partido Popular fue fundado por ex-ministros de Franco y siguen ahí. Falangistas, requetés, nazis, opusdeistas... En Europa la ultraderecha está fuera de los partidos conservadores, aquí hacen que Rajoy sea un reo de ellos y lo manejan como a un títere. Personajes como Cospedal o Aguirre, que dice o amenaza con que no les va a temblar la mano para hacer lo que tienen que hacer... Lo ha dicho esta mañana, en Leganés... Esa frase es de verdugo, de matarife, de asesino, de ejecutor... Podemos imaginar perfectamente al gangster diciéndole al capo: "No me va a temblar la mano; esta noche lo liquido"... Personajes como este son los que nos deberían hacer pensar que lo que puede salir elegido el día 20 por cuasi aclamación popular es el franquismo más fascista y más peligroso; elegido igual que los alemanes hambrientos eligieron a Hitler...
Pero el día 20 preferiremos irnos al campo y seguir diciendo que Zapatero es un hijoputa sin pensar, por un instante sólo, que igual ha conseguido que no intervengan a este país y que nuestro tío, o nuestro primo, o nuestra madre, o nuestro vecino sigan cobrando el paro, que a la tita Carmen le ayude una mujer ecuatoriana porque mamá no puede o que al abuelo le han subido la pensión un 30 % en los últimos años... Es más fácil poner verdes a los socialistas (sociolistos decimos) y largarnos al campo... Aunque dentro de tres años tengamos que pedir una rehipoteca para poder pagar el trasplante de riñón a Paquito, porque ya no lo cubre la Seguridad social... Y todo por no perder una hora e ir a depositar un humilde papel en una urna... Un derecho que costó sangre y muertes conseguir y que ahora una mayoría trata como si fuese hablar de un partido de jurbol....
Y así nos va.

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