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martes, 17 de mayo de 2011

Sinrazón


Hace ya mucho que no me asomo a esta ventana, quizá sea por la indolencia que respiro cada vez que la política sale en las conversaciones de la barra del bar. Los españoles hemos conseguido tomarnos estos asuntos cual si de partidos de futbol se tratase. Defender nuestros colores aunque la brutal entrada del defensa haya dejado paralítico al delantero rival es nuestro único objetivo, lo que marca la doctrina. Y si alguno de los nuestros osa criticar a nuestro amadísimo defensa, un animal, le tachamos de traidor y le hacemos el vacío más absoluto. Debemos defender nuestros colores a ultranza aunque no tengamos razón.

Hoy, en medio de esta campaña plebiscitaria que nos invade la vida, en medio de esta parodia de democracia, los mismos que se oponían con dureza a la ayuda de 400 € y al cheque-bebé, lo sacan en sus mítines esgrimiendo como argumento que ha sido el Gobierno socialista el que los ha eliminado y utilizan estos torpes y sucios argumentos para azuzar una vez más a la gente contra los que, de verdad, están luchando contra esta crisis inmunda provocada por los amigos de los Rajoy y las Cospedal, los Gallardón y las Aguirre. Son los Aznaritos; los fascistas oligarcas de nuevo cuño les han nombrado sus voceros. Y no es difícil llegar a esta conclusión, tan solo es necesario olvidarse del jurbol, de los colores, del espíritu de equipo y dejar de asumir sus postulados, sus arengas, como ciertos. Tan solo hace falta un poquito de sentido común para darse cuenta de quienes son realmente.

Pero los pensionistas se encuentran felices con su bocata en la mano y siguen despotricando a más y mejor contra un gobierno que les continúa revalorizando las pensiones para defender a los chacales que, en ocho años, ni siquiera las tocaron. Los del PP, con su burbuja, nos dejaron el proyecto de 5 millones de parados y han provocado esta ruina en el país. A los socialistas les ha tocado de nuevo la dura tarea de reconvertir la economía y lo están haciendo. Y el pueblo llano, los trabajadores andan pensando en castigar al gobierno obsequiando a los demás con cuatro años de fascismo democrático, quizá algunos más. Cuando llegue el momento la derecha irá, de cuatro en fondo, a votar y a misa o a misa y a votar; siempre votan los mismos, o sea, todos.

Los de izquierdas nos iremos al campo y a ver si nos da tiempo a llegar antes de que cierre el Colegio porque con el día tan güeno que hace...

Y así nos va...

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