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sábado, 27 de septiembre de 2008

Vaya semanita


Empezó mal la semana. ETA, la infame, la sin sentido, volvió a matar.

En pleno siglo XXI, cuando el mundo intenta acercar posturas que acaben con la sinrazón de la guerra, unos desalmados, tipejos que se esconden tras las caretas de la ignominia, privilegiados habitantes de este primer mundo que jamás pasaron hambre, que han podido estudiar en las mejores condiciones gracias al esfuerzo conjunto de todo un país, que habrán, incluso obtenido becas o cobrado el paro que se nutre de las aportaciones de todos los españoles, una banda de extorsionadores y asesinos, escudados en supuestas razones histórico revolucionarias han asesinado de nuevo.
A la víctima ni la conocían. Luis Conde, un brigada que tuvo la mala suerte de pasar unos días de descanso por allí. Y seis personas más heridas. Entre ellas, una anciana de 70 años y un oficial ATS. Y no encuentro la razón o el fin al que puede conducir toda esta barbarie.

A veces me detengo a intentar imaginar cual será el pensamiento de esta banda. ¿Como se puede vivir con el único fin de destruir? Porque el único fin que puede perseguir esta banda mafiosa es la destrucción. La destrucción en sí misma, pues está claro que no conduce a sitio alguno. No tienen sentido, no deberían existir; pero la realidad es que existen. Desgraciadamente existen.

Le quiero explicar al Presidente de Nuevas Generaciones, en el PP todos son presidentes, qué curioso, de quien son las fosas "de no se quien".

Sr. Casado:

Las fosas de las que usted habla son las fosas comunes en las que los fascistas enterraron a los fusilados en las razias que llevaron a cabo durante la Guerra civil española. Le llamaban "darles el paseo", o "darles café". La lista de desaparecidos que la Ley de Memoria histórica ha permitido comenzar a destapar asciende ya a más de 130.000 personas; y no ha hecho más que empezar... Y la guerra no era del abuelo, por lo menos del mío; del suyo sí, Sr. Casado. Es la Guerra que Franco y los fascistas, apoyados por los nazis y con el consentimiento y apoyo de facto de Alfonso XIII, desencadenaron en este país para destruir la República y aniquilar toda posibilidad democrática en los años venideros. Es usted un mal nacido, Señor Casado. Un hipócrita y un necio.

Usted, Sr. Casado, será posiblemente católico de misa dominical. Pues bien, con sus chanzas groseras y sus chabacanas alusiones a tanto dolor e ignominia ha perpetrado el mayor ataque contra sus propios principios y ha quedado a la misma altura que los fascistas, los nazis y la Eta. Recuerde usted los preceptos del Catecismo y realice un profundo examen de conciencia. Después obre en consecuencia; recuerde: Confesión, Arrepentimiento y Reparación; es el Sacramento de la Confesión. Y pida ya plaza en el Infierno; porque ese es el lugar que le espera al final de la vida si, como mantienen ustedes, es que existe.

Y a este tal Casado ¿nadie le tapa la boca con un calcetín?

Y así nos va...

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