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viernes, 19 de septiembre de 2008

Las cosas en su sitio


Se me parte el alma. Y no puede ser de otro modo.


Cuando escuchas cierto tipo de noticias o sucesos e inmediatamente aparece la imagen de la svástica en tu cabeza como única explicación posible a lo sucedido es que algo no funciona bien en esta sociedad. Es más, es señal de que algo funciona rematadamente mal en el sistema, que el sistema no tiene fuerza para crear mecanismos de defensa, leyes, contra aquellos que buscan sistemáticamente regresar a momentos de la historia de la humanidad en los que el ser Señor o Dueño concedía todos los derechos sobre vidas y haciendas. Y aprovechando sus dotes para la demagogia y apoyándose en el avance de las técnicas de comunicación y captación han creado una compleja red encaminada a conseguir el poder a cualquier precio. Y no hay forma de desenmascararlos. Su cinismo es igual a su falta de cualidades humanas y emplean estas herramientas para el único fin que tienen, acaparar la riqueza y obtener el Poder omnímodo sobre el resto de los seres humanos. Para ello se han ido haciendo con el control de los distintos grupos de comunicación, que son el pilar fundamental de su estrategia.


El ejemplo más claro lo tenemos cerca; no hay más que recordar a Berlusconi subido hace pocas fechas en el estrado del Congreso italiano despreciando a la Justicia con toda impunidad. Un tipo que ha subido al Poder a pesar de tener cerca de 200 cáusas pendientes con los Tribunales de su país. Y, recordemos, ha sido elegido democráticamente y ha obtenido la Mayoría absoluta con el voto de los trabajadores. ¿Hay mayor aberración? Las primeras medidas tomadas por Don Silvio han sido:


- Promulgar una Ley de punto final para sus causas pendientes.

- Promulgar una Ley para expulsar a los gitanos no empadronados en Italia.


En las últimas campañas electorales de las derechas europeas, en mayor o menor medida, los puntos comúnes han sido el control de la inmigración, las politicas de empleo para inmigrantes y las políticas de seguridad interior. Y, diluída en medio de estos temas, la reforma de la Justicia. Algunos, los más apañados, llegan incluso a llamar a esto Políticas de integración intentando darles una pátina que dilfumine los matices xenofóbicos de las medidas. Pero ¡Miau!, que dijo un gato.


La realidad es muy distinta. Apoyándose en todo tipo de argumentos y aireando sus supuestos logros a través de los medios de comunicación de su entorno no paran de tomar medidas que van en contra de todo aquello que es bueno y decente. Si, un suponer, en una Asamblea local o regional alguien acusa al gobernante de turno de estar, por ejemplo, privatizando la Sanidad pública y convirtiendo en negocio la construcción de infraestructuras sanitarias, el/la gobernante responderá, con un tono marcadamente chulesco y desafiante, que la Sanidad del lugar o la región es la mejor de Europa y que "Por eso nos votan, entérese usted. Por eso nos votan". Al día siguiente, en los medios de comunicación ad hoc, aparecerán reportajes plagados de estadísticas que nadie lee, porque no hay forma de que el ciudadano medio pueda desentrañarlas y compulsarlas, cantando las excelencias del Sistema sanitario. Se trata de liar y no de esclarecer; de enturbiar, de embarrar la información para que torne en ilegible destacando únicamente los supuestos logros propios y los fallos del contrincante. Da igual que sean ciertos o no. Y no existe la obligación de ser veraz, la obligación legal. Y si existe una forma de intentar obligarles a decir la verdad, a no disfrazarla, a no mentir, y se aplica saltan como sapos gritando escandalizados ¡Censura, Censura! y, al final, consiguen quedar como mártires.


Pero siguen siendo quienes son y no pueden disimularlo. Se trata pues de una guerra que se desarrolla en el campo de la incultura y el desconocimiento. Cuanto mayor es el nivel de incultura y más embrollado está todo más votos obtienen; y lo saben perfectamente. Ya dijeron sus sociólogos de cabecera que la masa no piensa y que si piensa basta con embarullarles el pensamiento para que no puedan hacerlo con lógica. Todo su aparato de propaganda parece calcado de las directrices que dio Gustave Lebon en su tiempo y que constituyeron una de las bases más importantes de la Teoría de la propaganda expuesta por Hitler en Mein kanf. Teoría que le llevó al poder y le permitió liar la que lió en el mundo. De hecho, es facil reconocer este tipo de estrategia en las declaraciones que Luis María Ansón realizo a la revista Tiempo el 16 de Febrero de 1998 y que fueron reproducidas en el rotativo catalán La vanguardia el dia 22 del mismo mes. Estamos hablando, entre otras, de la AEPI. Asociacion de Escritores y Periodistas Independientes; un intento de dar legitimidad intelectual al Golpe de papel dado por la derecha.


Ahora están que trinan con lo de la asignatura de Educación para la ciudadanía. Es una asignatura encaminada a dar a los jóvenes valores democráticos y enseñarles a respetar a los demás seres a través del estudio de la Carta de proclamación de los Derechos Humanos, que es la Carta magna de la humanidad, y la Constitución española. En Valencia, por ejemplo, la dan en valenciano con traducción al inglés. Para que no se entienda, vamos. Y en Madrid no hay dotación económica para ella o sus alternativas. Trucos para continuar haciendo que la base social sea manejable y explotable.


En Villaverde han sacado a los gitanos de un colegio bien dotado y moderno y los han trasladado a uno viejo y sin medios que hay 300 metros más allá. Al colegio bueno han llevado a los payos que estudiaban en el malo. El defensor del menor de la Comunidad de Madrid dice que no se han vulnerado los derechos de los niños gitanos.


¿Xenofobia? ¿Limpieza étnica escolar?


Nó. Esto es poner las cosas en su sitio, ¿no, Doña Esperanza? Coincido con Doña Inés Sabanés: Antes de utilizar estrategias nazis era usted mejor persona.


Y así nos va.

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