Translate

viernes, 8 de agosto de 2008

¿Un mundo un sueño?


Suena ya, desde el principio a pensamiento único. No me gustaban los posibles significados que este slogan podía tomar en manos de un Gobierno como el chino. ¿El sueño de quien o quienes? Y la ceremonia de inauguración de los Juegos olímpicos me lo ha confirmado, más allá de toda duda. Quizá Zhang Yimou no pensó en que pudiese haber una lectura de esta índole mientras la iba preparando, pero es la que me sale.


Al frente de todo, como paso previo, la bandera nacional de China hacía su entrada en el estadio siendo portada por ocho sargentos del ejército que cruzaron el espacio con la marcialidad de un Paso de la oca magistralmente ejecutado; que para eso China es un país muy versado en las ejecuciones. Solo en el año 2006 fueron ejecutadas oficialmente en el país 1770 personas, de las 2148 que se ejecutó en todo el mundo; aunque algunas fuentes indican que la cifra real podría ser de 10.000. Autobuses de la muerte, patíbulos itinerantes que recorren el país para ejecutar las sentencias en las zonas rurales. Ejecuciones sumarias y extirpación de órganos para trasplantes. La ceremonia abierta por el Ejército.


¿Que pinta el ejército, cualquier ejército, dentro del Estadio Olímpico? ¿No conculca esto los más legítimos postulados de la Carta olímpica? Tregua durante los Juegos. Los Juegos son Paz y Futuro. Deportividad, Nobleza y Justicia imparcial. Esfuerzo y Razón. ¿Que tiene cualquier ejército de todo esto? Los ejércitos son la sinrazón de la fuerza. Representan la obediencia ciega más allá de la Razón. La función fundamental de los ejércitos es la de ser letales, más letales que los demás ejércitos. Se preparan para matar, para destruir, para arrasar, para asolar. Los ejércitos son lo contrario a la vida. Cuando se ponen en marcha los ejércitos desaparece la esperanza. Y hoy han aparecido donde jamás debieron entrar; en un Estadio Olímpico para iniciar la inauguración de unos Juegos.


Ha continuado la ceremonia con una estructura uniforme. La colectividad por encima del individuo. Una colectividad uniforme, disciplinada, exacta, en la que nadie destacaba porque hasta la belleza era la justa. Fuese donde fuese la cámara, un rostro bello y perfecto se hallaba rodeado de otros rostros igualmente perfectos y bellos. Y he visto la soberbia de la raza superior reflejada en todo. Y he vuelto a sentir miedo. Miedo de que vuelva a ocurrir como en 1936, cuando el mundo intentó abrir la Alemania de Hitler a la razón y el Asesino le negó el saludo a Owens porque era negro.


Para terminar, otro motivo de preocupación. Ocho Atletas han conducido la Bandera Olímpica hasta la base del mastil. Una vez allí, se la han entregado a los ocho Sargentos del Ejército. Estos, con el perfecto, marcial y aberrante paso de la oca, han sido los encargados de izar la enseña que representa la Paz y la Concordia.


¿Qué podemos esperar de un país así? Ni en esto son capaces de disimular su soberbia. Hoy es un día triste. Y no hablo de polución, falta de libertad, censura... Hablo de que también se han cagado en el Espíritu olímpico. Y creo que era de lo poquito límpio que quedaba en la tierra. Sería el titular perfecto para mañana:


"EL EJÉRCITO CHINO INVADE EL ESTADIO OLÍMPICO Y ANIQUILA LA ESPERANZA"


Espero que la foto no sea precursora de nada.


Y nosotros, tan tranquilos, comiendo palomitas mientras los extremos vuelven a tocarse. Así nos va.

No hay comentarios:

Publicar un comentario